El virus DNS Changer amenazó con el apagón total de la red

La temida catástrofe cibernética quedó finalmente en una simple anécdota que algunos relatarán como el día más próximo al Apocalipsis informático.

Una amenaza de seguridad informática ha mantenido al mundo en vilo durante casi dos semanas, hasta que finalmente el pasado 9 de julio todo transcurrió con normalidad y los desarrolladores del temido virus conocido como DNS Changer no consiguieron su propósito de producir una caída masiva de las conexiones a Internet a escala mundial.

La causa del pánico que comenzó a cundir hace algunos días entre los usuarios de la red viene dada por la decisión de las autoridades estadounidenses de desconectar el dispositivo de protección de los equipos ya infectados, a pesar de las recomendaciones de varios expertos que advertían, probablemente de manera exagerada, de la peligrosidad que conllevaba el permitir que dichos equipos navegasen libremente por Internet.

La madrugada del domingo 8 al lunes 9 fue larga y tensa para los voluntarios del Grupo de Trabajo de DNS Changer, informáticos profesionales que se asociaron para prevenir un contagio a nivel internacional y realizar las primeras operaciones de control de daños en caso de que la pandemia informática se hubiese consumado.

Sin embargo, la temida catástrofe cibernética quedó finalmente en una simple anécdota que algunos relatarán como el día más próximo al Apocalipsis informático. La alerta se había disparado hace tiempo y los más de 200.000 equipos infectados, 42.000 de los cuales se encontraban en Estados Unidos, no pudieron acceder a la red sin primero ser analizados por el sistema de protección.

Dicho dispositivo de seguridad, como medida preventiva, realizaba una copia de seguridad de los discos duros para posteriormente permitir el acceso a Internet mediante un servidor provisional seguro. Este sistema permitió que fuesen muy pocos los usuarios que vieran totalmente restringido su acceso a la red mientras la alerta estuvo vigente.

Una vez que todo parecía estar bajo control, las autoridades decidieron que era seguro deshabilitar la red de protección. Entre otras cosas, porque seis de las siete personas responsables de la amenaza fueron detenidas por la Interpol en Estonia, mientras que el último de ellos, residente en Rusia, se encuentra todavía fugado de la justicia.

El Gobierno de Estonia ha procedido inmediatamente a la extradición de los ciberdelincuentes, quienes serán juzgados por los tribunales de los Estados Unidos de América por delitos de fraude informático.

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